La agenda de Onera está diseñada para el día a día real de una psicóloga: creas la cita, añades un paciente, un servicio y si está cobrado o no y automáticamente Onera te crea una entrada de facturación con esos datos.
No es un calendario genérico al que le has puesto los nombres de tus pacientes encima. Es una agenda que entiende qué es un servicio, qué es un bono, qué pasa cuando alguien falta a una sesión y qué tiene que ocurrir después para que el trimestre no se te acumule.

Consulta tu semana, día o mes: horas, pacientes, tipo de servicio y estado del cobro de un plumazo.
Reduce ausencias y cancelaciones con avisos por correo y WhatsApp configurados por ti.
Sincroniza todo lo que organizas en Onera para que automáticamente lo veas en tu calendario personal.
La diferencia entre una agenda clínica y un calendario cualquiera se nota en lo que ocurre después de guardar la cita. Este es el recorrido completo de una sesión en Onera.
Eliges paciente, servicio, fecha y hora. El servicio lleva asociados su duración y su precio, así que no tienes que recordarlos ni escribirlos cada vez. Cada servicio tiene su color, de modo que la semana se lee de un vistazo sin abrir nada.
El recordatorio sale solo, por correo o por WhatsApp, con la antelación que tú hayas decidido. Es el trabajo invisible que normalmente haces el domingo por la noche y que aquí deja de existir.
Desde la propia cita llegas a la historia clínica del paciente y escribes la sesión. El contenido clínico viaja cifrado y ni siquiera Onera puede leerlo: puedes comprobar cómo funciona el cifrado.
Como la cita ya sabía el servicio, el precio y si estaba cobrada, la entrada de facturación se genera con ella. Al cerrar el trimestre no hay que reconstruir nada a partir del calendario.
El problema de tener la consulta en un sitio y la vida en otro es que acabas con dos agendas que se contradicen. Onera se conecta con tu cuenta de Google y escribe ahí las citas que creas, para que las veas en el móvil sin abrir nada más.
Y no se queda en el calendario principal: puedes marcar cuáles de tus calendarios de Google quieres ver dentro de Onera. Los secundarios aparecen en modo lectura, así que ves el hueco ocupado por la comida familiar del sábado sin riesgo de que la agenda profesional modifique nada de tu vida personal.
La agenda pública te da un enlace propio donde tus pacientes eligen hueco. Suena a perder el control de tu semana, y por eso está montada al revés: tú decides qué se puede reservar y el resto ni se enseña.
Tienes el detalle completo en la página de agenda pública para psicólogas.
Una cita de grupo se crea una vez y ocupa una sola línea en tu agenda, pero por dentro cada integrante conserva su ficha. Así la factura y el recordatorio de cada persona salen por separado sin que tú dupliques nada.
En el plan Clínicas cada profesional mantiene su agenda y la dirección ve el conjunto, con roles y permisos, pacientes compartidos y facturación de equipo.
A diferencia de las agendas genéricas, Onera se ha diseñado y se sigue modificando según tus necesidades. ¿Necesitas una funcionalidad? Escríbenos y la implementaremos. Cada acción que realizas en tu día a día está optimizada para que no pierdas tiempo y puedas centrarte en lo importante: tus pacientes.
Esa es también la razón de que la agenda y la facturación no sean dos módulos que hay que cuadrar a mano: el dato se escribe una vez, cuando creas la cita, y se reutiliza en todo lo demás.
La agenda no se vende aparte ni está detrás de un plan superior: va incluida en el plan Profesional, 24,99 € al mes con IVA incluido, con pacientes y sesiones ilimitadas. Para equipos, el plan Clínicas cuesta lo mismo por usuario, con un mínimo de dos.
Puedes probarlo gratis sin introducir tarjeta y sin permanencia. Y el precio está aquí escrito, que no es lo habitual en este sector: no hace falta pedir una demo ni hablar con nadie para saber lo que vas a pagar.
Escribimos sobre esto en el blog, sin vender nada: cómo ordenar la agenda de una consulta, qué debería darte una agenda digital y cómo reducir las ausencias.